lunes, febrero 06, 2006

La isla del tesoro, por Robert Louis Stevenson

Jim Hawkins es un chaval algo llorón que regenta una posada con su madre. Un día se hospeda alli un viejo marinero que no tarda en morir porque la comida es un asco. Mientras se reparten su equipaje aparece el mapa de un tesoro escondido en una isla (de ahí el título del libro).
Jim y unos amigotes arman un barco para ir a por la pasta, y contratan a Long John Silver como cocinero. Este simpático paralímpico con loro, la única persona decente de toda la historia, decide ascender democráticamente: estudia oposiciones y acaba siendo capitán por aclamación popular, pues la tripulación no traga al petimetre Hawkins ni a sus estirados amigos.
Al final Silver encuentra el tesoro, pero los perversos camaradas del protagonista, resentidos por haber perdido el barco, se lo quitan sin más y huyen. Jim, aunque moñón, se hace hombre.

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Comentario textual:

1. Si eres paralímpico no te fíes de la gente normal: son unos mangantes.
2. Los pijos siempre ganan. Y si son estirados, más.
3. Ser un autista que duerme en un barril de manzanas tiene su recompensa.
4. Robert Louis Stevenson tuvo una madre dominante que cocinaba de pena.

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crítica de libros, literatura, clásicos